Virgen del Buen
Remedio
Pues que Tú, Reina del
cielo,
tanto vales,
da remedio a nuestros
males.
¿Quién
podrá tanto alabarte
según es tu
merecer?
¿Quién
sabrá tan bien loarte
que no le
falte saber?
Pues para
nos valer
tanto
vales,
da remedio a nuestros males.
¡Oh
Madre de Dios y hombre!
¡Oh
concierto de concordia!
Tú que
tienes por renombre
Madre de
misericordia;
pues para
quitar discordia
tanto
vales,
da remedio
a nuestros males.
Tú que por
gran humildad
fuiste tal
alto ensalzada
que a par
de la Trinidad
Tú
sola estás asentada;
y pues Tú,
Reina sagrada,
tanto
vales,
da remedio
a nuestros males.