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¿Cómo afrontar las crisis y conflictos en nuestro
matrimonio ?

La infelicidad en el matrimonio se origina cuando el
marido o la esposa evitan enfrentarse con la cruda
realidad de su relación, de su matrimonio.
Porque no empezamos a hablar de nosotros, de lo que nos
está sucediendo, escondemos, tapamos… Nos dedicamos a
los hijos en vez de hablar entre nosotros, nos dedicamos
más al trabajo y nos vamos haciendo felices con el
trabajo y con los hijos… olvidándonos así de nuestra
pareja.
Estamos cada uno por su lado, nos empezamos a separar, a
distanciar porque no enfrentamos juntos nuestros
problemas. Sabemos que no es fácil hablar pues uno se
encierra, levanta una pared, y ya no hablamos de
nosotros a pesar de que tenemos una gran necesidad de
dialogar, de expresarnos.
En este mundo, debemos enfrentar juntos nuestras
necesidades matrimoniales y para eso hay que
reconocerlas y aceptarlas, siendo esto lo más difícil.
Un refrán popular dice: “No hay peor ciego que el que no
quiere ver”. Entonces, comenzamos a buscar la
felicidad en otra cosa y competimos entre
marido y mujer para tapar nuestras falencias personales.
¿Sabes cúales son las señales de un matrimonio en crisis?

¿Qué representa la palabra crisis?

Crisis es un vocablo griego que significa crecimiento.
Generalmente las parejas suelen evitar hablar de crisis
tanto en la vida matrimonial como familiar. Crisis es
señal de que algo tenemos que cambiar, pues tu crisis es
mía y la mía es tuya. Toda crisis es una gran
oportunidad para crecer, si las hablamos, las
enfrentamos , porque muchas veces las negamos, las
ignoramos…
Hablamos de cosas superficiales, creemos que la persona que
tiene problemas es el otro, yo no… Y realmente si ella
está mal, también yo estoy mal ,si es que en verdad nos
amamos. Los matrimonios felices también tienen crisis.
Podemos mencionar cuatro señales:
1) Embotellamiento de sentimientos, emociones y
resentimientos por parte de los dos cónyuges.
Me siento solo y no lo hablo, me siento triste y no lo
hablo, defraudado, marginado y no lo hablo, voy
embotellando emociones en mi corazón...
2) Falta de acuerdo mutuo en la decisiones familiares
No nos ponemos de acuerdo, yo decido por el otro, no
tengo en cuenta sus opiniones, él va por su lado
mientras que yo voy por el mío, tengo “cara de perro”
pero no lo hablo…
3) Problemas en la intimidad y en la vida sexual
No nos buscamos, uno no busca y surgen los problemas….
Estamos en crisis.
4) Depresión o retirada de uno de los cónyuges
Cuando tengo mis sentimientos embotellados, no decidimos
juntos, no tenemos intimidad, pues no aguanto estar
contigo. Entonces, me deprimo o me voy de la casa
porque contigo no puedo hablar, me siento como
presionado y mudo. Vivo en una tensión continua, me
deprimo y me alejo del lugar donde estoy siendo
presionado, no puedo estar cómodo en mi hogar, me siento
como un extraño y viene el divorcio, la separación o la
depresión…
Del mismo modo puede haber crisis en un noviazgo. Es
un signo de que tenemos que empezar a enfrentar las
cosas juntos, a madurar… muchas veces por tonteras, por
no tener en cuenta al otro, por cosas cotidianas,
vienen los conflictos por desacuerdos, los celos…
No hay que irse a dormir enojados dice San Pablo porque
sino es una bola de nieve. Hay que hablar sin
vergüenza, para tratar de superar los conflictos con
creatividad.
Los problemas en la vida matrimonial son inevitables ya
que son un signo claro de vida y un reto para crecer
juntos. No debemos olvidar:
1- Como solucionar los problemas: que nos sucede, que
te pasa a vos, que me pasa a mí…A veces conviene
escribirlo para diagnosticar pues cada uno tiene su
propia opinión.
2- Revisar las causas internas y externas del problema:
familia, amigos, trabajo, diversión, suegra y otros.
3- Qué puedo hacer yo para solucionar este problema que
nos afecta a los dos
4- Que clase de ayuda y cooperación necesito de tu
parte.
Es fundamental la reflexión personal, definir el
problema, buscar las causas y ver siempre la parte
positiva.
Porque en última instancia, siempre lo más
importante es el AMOR.
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